Querida Mamá:
Aún recuerdo
como si estuvieses junto a mí tu olor, dulce y cálido como tu cuerpo al abrazarme,
como tus manos al acariciarme, tu sonrisa al verme o tu voz al hablarme.
Pero también quiero
darte las gracias por cada uno de los segundos que has estado junto a mí y los buenos recuerdos que me has dejado,
porque ellos ahora que ya no te tengo, me sirven de guía.
Gracias mamá por
tus enseñanzas, por haberlo hecho todo lo mejor que pudiste, por tus aciertos y
tus equivocaciones pero sobre todo por tu amor incondicional.
Espero que cuando
me observes te sientas tan orgullosa de mí, como yo lo estaré siempre de ti.
Te quiero.
Carmen